La oscura historia de mi prima Montse trata de un regreso espacial y temporal a una Barcelona muy concreta. En los años sesenta, el auge industrial junto con el esfuerzo eclesiástico por reordenar la sociedad parecen ser las claves para lograr una Barcelona ordenada, equitativa e ideal. No obstante, la hipocresía de la sociedad burguesa se pone de manifiesto en el momento en que una de las que trabajan en la labor pastoral se involucra demasiado con sus principios y creencias.

Definitivamente contaminada, enamorada, seguramente a veces aun imaginaba lo que pudo haber sido para los dos aquel incierto verano si no hubiese mediado la incomprensión y la intransigencia, si no le hubiesen obstruido los canales de su salida al mundo, y entonces cambiaba el presente por la visión lastimada de un noviazgo creciendo feliz a la sombra familiar y parroquial, la postal ingenua y luminosa donde. Se veía con él apretando brazadas de lirios tronchados, atravesando jardines cuajados de flores, cogidos del talle, la cabeza recostada en su hombro. Evocaba fragmentos de días no realizados y perdidos para siempre, la armoniosa continuidad de aquellas horas litúrgicas y soleadas al abrigo del Centro y de las dulces amistades de ayer, agriadas hoy, una paz de espíritu que en tiempos todavía no muy lejanos le parecía suspendida en la misma luz de las mañanas de domingo, esplendorosa luz eucarística cuyos primeros fulgores se remontaban a la ciega niñez, y de la que él hubiese hoy podido y debido beneficiarse compartiendo con ella las solemnidades, el quehacer parroquial, las inquietudes y la atención por los niños, sus queridos niños de barrio, aquella tibia red de afectos infantiles en la que siempre anduvo alegremente enredada. A ratos debía preguntarse si la infancia y la adolescencia no habían sido un mal sueño.

En esta ruta te proponemos recorrer la Barcelona en la que Montse se adentra de mano del expresidiario tras la negativa de la familia a recibir e integrar en la sociedad a este.

Desde el Borne hasta la Barceloneta. Estas zonas, en la actualidad dentro de los itinerarios turísticos y veraniegos, no eran de las más respetables en la fecha en la que se desarrolla la historia. Te sugerimos, por tanto, penetrar en ellas con otros ojos, y ver más allá de la cobertura turística y atrayente con al que cuenta ahora.

Por último, para concluir la ruta te proponemos hacer una última parada en Montjuich. Este punto en la novela también recrea otro submundo, estigmatizado también por las familias burguesas de bien, el del cine. La tía Conchita, madre de Paco Bodegas, mantuvo a lo largo de toda su vida, de acuerdo con el juicio de los Claramunt, una vida licenciosa, mezclada con gente del cine. Paco se introduce en este mundo, siendo uno de los enclaves significativos el Montjuich.