Traslado al corazón histórico de una Salamanca del siglo XIX de mano del segundo don Juan, El Estudiante de Salamanca (Félix de Montemar), poema clave del Romanticismo español, de José de Espronceda. Tanto en una fantasmagórica noche, como el paseo de nuestro protagonista, o a plena luz del día: callejones, cuevas, otras paradas y monumentos literarios, dos catedrales y su histórica universidad (entre otras) hacen el encanto de una ciudad “que enhechiza la voluntad de volver a ella a todos los que de la apacibilidad de su vivienda han gustado” perla que se convierte en patrimonio turístico si pronunciada en boca de Cervantes en su novela ejemplar El Licenciado Vidriera, también ambientada en Salamanca. La visita, pues, a esta milenaria ciudad, cuna de gran literatura y cultura en España, es más que obligada.