Sugerimos recorrer Madrid de mano de Andrés Hurtado, protagonista de El árbol de la ciencia. Andrés Hurtado, inicia su carrera de medicina en la Escuela de Arquitectura, e irá itinerando por diversos centros universitarios y hospitalarios por Madrid. La carrera de ciencias le afectará fuertemente en su forma de concebir el mundo. Al ejercer la profesión, igualmente, se verá transitando por el Madrid más miserable y descuidado, por negligencia de las autoridades y de la sociedad en general, vil y alienada.

La ruta que proponemos es larga, pues el Madrid que abarca Baroja en la novela es amplio y variopinto. No obstante, pueden omitirse o acortarse ciertos trayectos, según se señala en el mapa.

En esta época era todavía Madrid una de las pocas ciudades que conservaba espíritu romántico. Todos los pueblos tienen, sin duda, una serie de fórmulas prácticas para la vida, consecuencia de la raza, de la historia, del ambiente físico y moral. Tales fórmulas, tal especial manera de ver, constituye un pragmatismo útil, simplificador, sintetizador. El pragmatismo nacional cumple su misión mientras deja paso libre a la realidad; pero si se cierra este paso, entonces la normalidad de un pueblo se altera, la atmósfera se enrarece, las ideas y los hechos toman perspectivas falsas. En un ambiente de ficciones, residuo de un pragmatismo viejo y sin renovación vivía el Madrid de hace años.